Descamisados

Editorial // Ella conduce


14 de julio de 2015

Oveja Negra

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Por Marcelo Koenig // 

Ejercicio de la conducción. Eso caracteriza al movimiento nacional. Quemando los papeles de los especialistas y opinólogos, de esos que pululan por las redes o los canales de televisión propios lanzando sentencias absolutas, canonizando los leales (dispuestos a traicionar por la figuración individual), de eso que lanzan a rodar en la academia sus teorías de los patos rengos, basados en razonamientos copiados de estructuras de poder que nada tienen que ver con las nuestras. 
Todos ellos, propios o ajenos, se quedan desahuciados mirando como Cristina Fernández de Kirchner lejos de la idea de que con el fin de su mandato va apagando su estrella, crece no solo en las encuestas (que suelen ser engañosas tanto ahora como antes) sino en la construcción de sentidos del poder. 
Ella conduce. Marca los tiempos y los actores. Y ese diálogo permanente con el pueblo, nunca es unidireccional pero siempre deja afuera del intercambio a aquellos que se apresuran a vaticinar finales inminentes y corren de modo oportunista a cobijarse del lado del sol. Así, los profetas del odio que volvían a la carga relamiéndose de la nueva oportunidad de la vuelta al poder de sus amos, hoy desde sus cátedras televisivas de los gorilopolios mediáticos terminan denostando a una oposición sumisa que vuelve a quedarse sin el pan y sin la torta, sin el gobierno y sin la dignidad. 
Porque el Frente para la Victoria, en tanto estructura electoral del pueblo argentino se apresta a darnos una nueva alegría. Un nuevo triunfo sobre aquellos que quieren volver a los noventa, a las relaciones carnales con los poderosos, al país que excluye, al que le da la espalda a los pobres, el que flexibiliza a los trabajadores y desguaza el Estado. Una piel vieja de la patria, en la metáfora marechaliana, que se niega a quedarse a un costado de la historia, arrumbada por su mal gobierno, estigmatizada por lo que fue: una pesadilla para las mayorías, una fiesta para la oligarquía vendepatria. Esos tiempos no vuelven, en tanto los argentinos estemos dispuestos a luchar por lo nuestro, a defender nuestros derechos, a proyectar nuestros sueños, a disponernos a vivir con dignidad.
Ese ejercicio de la conducción del movimiento nacional no fue como lo pensamos, hemos trabajado para generar condiciones porque estamos convencidos que esa es la tarea de la militancia. La continuidad del proceso abierto el 25 de mayo de 2003, por la que vamos a pelear con el cuchillo entre los dientes contra las pretensiones de regreso del neoliberalismo, tiene elementos que no hubiéramos elegido a priori. 
La única verdad es la realidad y lo más maravilloso de estos años es un pueblo que recupera la política como herramienta de transformación y una militancia dispuesta a jugarse el todo por el todo por este proyecto nacional, ambos serán sometidos a prueba. Una prueba para inclinar la cancha para que la continuidad no desvirtúe lo hecho, para que la conducción se fortalezca como garantía de rumbo, para que los desafíos pendientes no se transformen en utopías sino en efectividades conducentes. Ahí estará la tarea de estos tiempos, militando la contienda electoral sin vedetismos, festejando la victoria del pueblo y además, sosteniendo el sentido del proyecto nacional en marcha.

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